Roma, 15 novembre 2009
Il Procuratore Generale partecipa alla S. Messa celebrata nel 50.mo
di Ordinazione presbiterale da P. Antonio Ríos Chávez, Delegato
della Sede Apostolica per la Confederazione dell’Oratorio nei due
sessenni 1994-2000 e 2000-2006.
Una foltissima schiera di fedeli e di amici ha accompagnato P. Ríos
nella celebrazione e nella festa che è seguita nello splendido
scenario della Ex-Hacienda de S. Pablo de Enmedio. Numerosi anche i
confratelli che hanno partecipato alla celebrazione: oltre ai Padri
di México-La Profesa, con il Preposito P. Luis Martin Cano che ha
letto una bellissima pagina scritta da P. Ríos per l’occasione,
ricordiamo la presenza di S. E. R. mons. Antonio Ortega Franco, C.O.,
Vescovo Ausiliare di Città del Messico, che ha tenuto una fervida
omelia ricordando l’amicizia e la filiale devozione che lo lega al
festeggiato; i Prepositi di Roma, di Pharr (USA), di Tlanepantla, di
México-N. Sra. de la Paz.
Il Procuratore Generale ha espresso a P. Ríos, con i più fraterni
auguri di tutta la Confederazione, il ringraziamento per il prezioso
servizio da lui reso alla Famiglia Oratoriana.
Reverendísimo y muy querido P. Antonio,
aquí estoy con mucha alegría representando a la entera Confederación
del Oratorio de San Felipe, nuestra Familia Filipense presente en
tantos Paises con sus Casas y sus obras que Usted bien conoce por
haber servido a todo este mundo oratoriano el cual hoy día, por mi
conducto, le saluda y le presenta sus felicitaciones con motivo del
50 aniversario de su Ordenación Sacerdotal.
Pero permitame, querido Padre, decirle que aquí estoy, en este día,
aun más para agradecerle su amistad y para darle testimonio de mi
amistad.
Por el cariño que le tengo, querido Padre Antonio, no quize faltar a
esta celebración para acompañarlo junto a su Comunidad, a tantos
feligreses y a los Padres Oratorianos de otras Casas que saludo con
afecto: de especial manera al Excmo. Sr. Antonio Ortega, nuestro
cohermano en el Oratorio de San Felipe.
México – desde el inicio de mi cargo – siempre está en mi corazón
con un afecto particular.
¿Cómo olvidar que en México se fundó la primera de las 18 nuevas
Congregaciones que me tocó acompañar a la fundación canónica?
¿Y cómo olvidar que fue un Padre mexicano, en el Congreso General de
1994, el que se acercó a mi, lleno de temor por el nuevo cargo, y me
dió animo regalándome una estampita de la Virgen de Guadalupe que
llevaba las benditas palabras de la Lupita a San Juan Diego: “¿No
estoy yo aquí que soy tu madre?”?
Quinze años han pasado desde entonces, y siempre he llevado en mi
corazón estas benditas palabras.
¡Siempre me han acompañado!
Los dones que le traigo de Roma, querido Padre, son testimonio de la
gratitud de toda la Familia Filipense; de la Sede Apostólica; de mi
amistad grande y verdadera: la medalla del quinto año de Pontificado
de Su Santidad Benedicto XVI que le imparte la Bendición Apostólica;
un pergamino de agradecimiento de la Procura General; y, como don
personal, una imagen de nuestro Padre San Felipe.
Muchas gracias, querido Padre, y que Dios le bendiga donándole
muchos años más de ministerio sacerdotal.
¡Las fiestas ya celebradas en mayo del 350 aniversario de la
fundación de la Congregación de México y el Año Sacerdotal que
estamos viviendo no podian tener un momento de alegría mas hermoso!
Que dios le pague, Padre Antonio, por toda su entrega a la Iglesia y
al Oratorio.
Y horita, si Usted me lo permite, voy a leer el texto del pergamino
de la Procura General en italiano, el idioma de nuestro Padre
Felipe:




